-Cómo? Cambiar? -Sí: c a m b i a r
Siento: algo de sueño
Estoy escuchando: Diasol - Hacia nuevas razones
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Jugando: GTA IV
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Porque no somos ni más ni menos que la suma de nuestra escencia y cómo transmutamos lo que nos rodea y nos pasa.
Somos algo que pocos tienen claro. Así caminamos, errantes, por esta vida y, eventualmente, los que son un poco más conscientes de lo que son logran dar algunos pasos en el mismo sentido.
Y hablando de la escencia, pocos pueden reconocerla a pesar de tener tanta fuerza. La mayoría de la gente no le presta atención y la mete en la bolsa de los azares de la vida. O de la voluntad divina, los que se tienen menos respeto.
Y es así, que nadie (o casi nadie, bueno) puede definirse a sí mismo. Casi nadie puede decirte porqué hace todas y cada una de las cosas que hace. Casi nadie se entiende.
Siempre me pregunté cómo hace la gente para estar tanto tiempo sin entenderse y no desesperar. De dónde sacan las bases para avanzar en la vida tan aferrados a un rumbo que no saben cómo determinaron. Cómo pueden estar tan tranquilos dejándose llevar por una corriente que no saben de dónde partió y no tienen ni un indicio de hacia dónde puede llevarlos. En fin: cómo es que aguantan tanto tiempo siendo ellos sin conocerse.
Evidentemente no están tan amigados con su hemisferio izquierdo, diría yo. Pero eso es otro tema.
La cuestión es que yo no puedo. No puedo no saber qué me pasa, porqué y cómo. Y está perfecto, porque es el impulso inquebrantable que me conduce a entender todo eso, y, en definitiva, a conocerme. Conocerme es la base para entender mi historia, que en definitiva es lo que resulta en mi presente y resultará en mi futuro cuando se le acople. Y al revés también: conocer mi historia es la base para entenderme. Cómo me gustan las cosas reversibles.
La cuestión es que recientemente me encontré con algo que no aparecía en mi vida hace mucho tiempo: un cambio.
Pero no un cambio propiamente dicho. Es otro tipo de "cambio", uno que, conociéndome, ni parece un cambio. Más bien parece como algo previsible, natural. Más aún si notamos que viene gestándose hace ya un buen tiempo. Y más aún si se entiende que el camino que me condujo a ese cambio está fijado desde que tengo memoria, tal vez desde que nací.
Porque lo que nos rodea rara vez es más que el efecto de cómo exteriorizamos lo que somos. Fuera de lo que es nuestra familia, nos rodeamos de lo que queremos rodearnos, y creo que es algo indiscutible.
La cuestión es que hace no mucho empecé a conocer lo que está más allá de lo que me tocó en esta vida. La otra cara de mi moneda, si se quiere. La cara que es linda casi por donde uno la mire.
Y esto me trajo cambios en mi interior, oh sí. Bueno, como dije: no son cambios. Mejor queda llamarlos posibilidades. Por primera vez en mi vida tengo chances de ser todo lo que soy, y no lo que mi vida me permite ser. Ahora sí recae en mí la elección de entregarme o retenerme, guardarme para mí y los míos.
Es por eso que digo que no está bien llamarlo un cambio: no cambié, soy más yo que nunca. Y es, por mucho y hasta ahora, lo mejor que me pasó en la vida.



Nombre: Luciano







