domingo 26 de julio de 2009

Ser social

Estado: fdío
Siento:
las patas frías :E
Estoy escuchando:
Cadena Perpetua - No te tires atrás
Bajando: -
Jugando:
GTA IV - Fable - Prototype
Leyendo: -
Viendo: Lie to me S01
Trabajando en: armando una PC :3


Esto es estúpido. Realmente no le hayo sentido xD

Es estrictamente necesario que la gente tenga dos caras? Mejor dicho: que la gente tenga dos personas viviendo dentro suyo. Sí, es más apropiado... porque una cara buena y una mala tenemos todos. Pero dos personas? Me rehuso. Al menos hasta que lo necesite para conseguir/mantener un trabajo y sería, en ese caso, completamente intencional :P

La verdad es que no entiendo a la gente. Todo podría ser explicado con el clásico pero nunca muy gastado "son idiotas", pero esta vez presiento que hay algo más, algo por encima de su idiotez :3

Además su idiotez ni siquiera es el punto, al menos no en este post. En todo caso, hoy se trata de una faceta de sus efectos. Uno puede llegar a acostumbrarse a creer que los demás le mienten. Tarde o temprano también nos acostumbramos a las desviaciones de la moral ajena. Que no vean los problemas que tienen adelante con el tiempo ya no molesta tanto. Los intereses escondidos, los gustos estúpidos, el desprecio innato por ser diferente a ellos o incluso sus intenciones de hacerme ser como ellos, las cosas vacías, que todo tenga que ver con sexo, la costumbre de no pensar... todo. Hasta ahí son solamente personas.

Pero cuando se trata de ser sociales... son fauna, y me recago en dios ida y vuelta. En serio, si son más las ocasiones en las que tengo que agradecer mi desinterés por socializar que en las que tengo que cuestionarlo, gracias a Dios (este sí con mayúscula, porque es el de verdad :3). No sé si me dan asco o pena, pero que les tengo rechazo seguro. Tal vez sea una mezcla de todo eso xD

Creo que veo pruebas fehacientes de que la sociedad corrompe. Y no, no es otro delirio megalómano-moral. No estoy cuestionando si está bien o mal la forma en la que actúan, nada más digo que no tiene sentido xD

Son tristes. Es triste ver como la gente es una cosa por sí misma y otra con su grupete. Ver gente mimetizarse con su entorno sin ganancia es... triste. Pierden más de lo que ganan. Y en definitiva eso será problema suyo, pero me choca ver cómo son completamente diferentes en lo personal y en lo social, sobre todo cuando los conozco en persona y sé que podrían ser mucho más que ese ser estúpido que son. Y es por eso que no lo entiendo. El que no puede ser más, vaya y pase que no intente... pero el que puede y no lo hace...

Una de mis teorías locas es que a muy pocos en reliadad les gusta tomar alcohol y drogarse, además de que casi nadie conoce las consecuencias reales de hacer eso, más allá de la calle que uno pueda tener estando en pedo. La forma más fácil de saber esto es ver cuántos de los que lo hacen en un ambiente social lo hacen también estando solos, por su cuenta. Si se hiciera un estudio juego mi computadora a que el porcentaje es realmente bajo. Y eso dejando de lado que el alcohol es el emblema social por excelencia y, dependiendo el ambiente, las drogas también lo son.


Entonces cuando tenemos una fiesta o lo que sea, todo gira en torno a esto (de ahí se desprende que no la pase muy bien en esta clase de eventos xD), y en general el coeficiente intelectual de la gente decrece ._. (y no lo digo yo, está comprobado que es así o.o).

Y bueno, por un lado es gracioso ver a la gente convertida en fauna, pero por otro la verdad que me indigna xD

Bueno, no sé cómo puedo haber escrito tanto sin decir nada concreto ni teorizar mucho, así que mejor lo corto acá xD

miércoles 1 de julio de 2009

-Cómo? Cambiar? -Sí: c a m b i a r

Estado: bueno :3
Siento:
algo de sueño
Estoy escuchando:
Diasol - Hacia nuevas razones
Bajando: -
Jugando:
GTA IV
Leyendo: -
Trabajando en: -


Porque no somos ni más ni menos que la suma de nuestra escencia y cómo transmutamos lo que nos rodea y nos pasa.

Somos algo que pocos tienen claro. Así caminamos, errantes, por esta vida y, eventualmente, los que son un poco más conscientes de lo que son logran dar algunos pasos en el mismo sentido.

Y hablando de la escencia, pocos pueden reconocerla a pesar de tener tanta fuerza. La mayoría de la gente no le presta atención y la mete en la bolsa de los azares de la vida. O de la voluntad divina, los que se tienen menos respeto.

Y es así, que nadie (o casi nadie, bueno) puede definirse a sí mismo. Casi nadie puede decirte porqué hace todas y cada una de las cosas que hace. Casi nadie se entiende.

Siempre me pregunté cómo hace la gente para estar tanto tiempo sin entenderse y no desesperar. De dónde sacan las bases para avanzar en la vida tan aferrados a un rumbo que no saben cómo determinaron. Cómo pueden estar tan tranquilos dejándose llevar por una corriente que no saben de dónde partió y no tienen ni un indicio de hacia dónde puede llevarlos. En fin: cómo es que aguantan tanto tiempo siendo ellos sin conocerse.

Evidentemente no están tan amigados con su hemisferio izquierdo, diría yo. Pero eso es otro tema.

La cuestión es que yo no puedo. No puedo no saber qué me pasa, porqué y cómo. Y está perfecto, porque es el impulso inquebrantable que me conduce a entender todo eso, y, en definitiva, a conocerme. Conocerme es la base para entender mi historia, que en definitiva es lo que resulta en mi presente y resultará en mi futuro cuando se le acople. Y al revés también: conocer mi historia es la base para entenderme. Cómo me gustan las cosas reversibles.

La cuestión es que recientemente me encontré con algo que no aparecía en mi vida hace mucho tiempo: un cambio.

Pero no un cambio propiamente dicho. Es otro tipo de "cambio", uno que, conociéndome, ni parece un cambio. Más bien parece como algo previsible, natural. Más aún si notamos que viene gestándose hace ya un buen tiempo. Y más aún si se entiende que el camino que me condujo a ese cambio está fijado desde que tengo memoria, tal vez desde que nací.

Porque lo que nos rodea rara vez es más que el efecto de cómo exteriorizamos lo que somos. Fuera de lo que es nuestra familia, nos rodeamos de lo que queremos rodearnos, y creo que es algo indiscutible.

La cuestión es que hace no mucho empecé a conocer lo que está más allá de lo que me tocó en esta vida. La otra cara de mi moneda, si se quiere. La cara que es linda casi por donde uno la mire.

Y esto me trajo cambios en mi interior, oh sí. Bueno, como dije: no son cambios. Mejor queda llamarlos posibilidades. Por primera vez en mi vida tengo chances de ser todo lo que soy, y no lo que mi vida me permite ser. Ahora sí recae en mí la elección de entregarme o retenerme, guardarme para mí y los míos.

Es por eso que digo que no está bien llamarlo un cambio: no cambié, soy más yo que nunca. Y es, por mucho y hasta ahora, lo mejor que me pasó en la vida.