Estado: quite fine
Siento: nada en particular
Estoy escuchando: Bflow - Lágrimas en versos
Bajando: ALF
Jugando: GTA: San Andreas - Gunz (prysmax)
Leyendo: Las venas abiertas de América Latina
Trabajando en: de todo un poco xD
A todos, desde chicos, nos enseñaron las bases que establece la Constitución para una buena y sana convivencia, a tal punto que una de las frases más gastadas del país es
“la libertad propia termina donde empieza la ajena”. Es una frase cuyo nivel de justicia está fuera de discusión, hecha ni más ni menos que para eso: garantizar igualdad, justicia y libertad. Sin embargo, en la práctica cotidiana (la que está fuera de la esfera del poder judicial), el uso que se le da a esta premisa es mucho más conveniente y errado que el original. Hoy esa frase se usa para quitar libertad. Bajo la excusa de una ofensa que por sí misma no existe, se dice que cualquier cosa que no esté a favor de lo mismo que nosotros, está en nuestra contra y, por lo tanto, reprime nuestra libertad.
Para comprender porqué esto es una falacia, hace falta entender la diferencia entre estar
en contra y
no estar a favor. Adoptar una posición “no a favor” frente a algo, significa simplemente no compartirlo (ya sea una forma de hacer, pensar o expresar algo). Declararse “en contra” de algo implica una cuota de intenciones de abolirlo, que generalmente, nada más, es reprimida por la falta de medios para hacerlo, o el temor a un castigo por las acciones que se deben realizar para logarlo. Es como la misma diferencia entre que algo no te guste y te disguste. La diferencia semántica es pequeña, pero la ideológica es enorme.
Entendiendo esto, se puede dilucidar fácilmente porqué está tan errada esta forma de ver las cosas, y peor aún, de impartir justicia. Es decir, si cada uno es libre de elegir y elaborar su propia forma de pensar… ¿por qué no es también libre de expresarla? Hace unos cuantos años (por suerte, cada vez más) la respuesta era sencilla: no te veían más la cara. Sin embargo, viviendo en una sociedad tan alejada de la de esa época, ¿por qué es mantenido este precepto? ¿Hay que dejar de opinar o expresar un pensamiento porque a otra persona le desagrade? George Orwell una vez dijo:
“Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír”. Si se sigue esta línea de pensamiento, es inevitable detenerse en la forma en la que las cosas son dichas, pero es una parada corta, el único marco que debe contener a la expresión es el del respeto. De cualquier otra forma, se está reprimiendo la
libertad de expresión. Mientras la idea sea expresada con respeto, no tendría que significar ningún problema.
Teóricamente es algo sencillo y perfectamente viable. Sin embargo, son muchas las veces en las que, por más grande que sea el grado de respeto o la carencia de irrespetuosidad con la que la idea sea expresada, por su naturaleza resulta ofensiva. Naturalmente, las personas ven una ofensa en aquellas cosas que no comparten y, aunque se supone que el raciocinio debería reprimir este impulso, muchas veces no es así, y es cuando se generan los conflictos que, si bien son innecesarios, aquel que se siente agredido los ve como una vía para saciar su necesidad de protegerse ante la supuesta ofensa. Éste es un error común, y también una falacia. Siendo otra persona libre de expresar lo que quiera expresar (estando siempre contenida dentro del marco del respeto), si ese pensamiento nos genera algo negativo en nuestro interior, es un problema enteramente nuestro y, como tal, no debe adjuntarse a otra persona. Esta forma de pensar nos conduce a preguntarnos: ¿No es ésta una actitud individualista? o ¿Dónde queda el hecho de vivir en sociedad?, pero la respuesta no es complicada: únicamente, después de comprender y asimilar que esa molestia es un problema nuestro, podemos empezar a considerar pensar en nuevas formas de expresarnos, con mucha más flexibilidad. Desde otro punto de vista, se nota que el conflicto real surge a partir de que la otra persona se siente agredida, ya que si todos empleáramos esa forma de actuar, reprimiríamos cada actitud ajena que nos molestara.
Pero a pesar de todo, más allá de las falacias, la práctica, los conflictos, las ofensas, las necesidades, la Constitución y George Orwell, todo lo antes expuesto se ve aplastado por una sola palabra: tolerancia.
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Y como si no hubieran pasado dos meses desde su último post, el kenny nos trae lo que escribió para un trabajo para la escuela: un texto argumentativo sobre un tema a elección. Tenía otros candidatos, como el cánon digital y las tribus urbanas (que está tan de moda hablar de ellas en el país)... pero sinceramente hablar de la libertad y la expresión en una escuela en la que te persiguen a ver si tenés corbata o estás afeitado me pudo xD
kenny's blogah! not dead!!!